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La función del sujetador

El sujetador cumple dos funciones esenciales:

  1. Dar SALUD a la mama.
  2. EQUILIBRAR el peso para mantener el bienestar de todo tu cuerpo.

El sujetador no es una prenda más de vestir. Ha sido creado y diseñado específicamente para sostener y proteger el pecho. Las mujeres cargamos con un peso adicional en la parte frontal del cuerpo y, si no se equilibra con el resto de nuestra figura, puede afectar a toda nuestra estructura corporal.

Por eso, no basta con llevar sujetador. Es fundamental utilizar la talla correcta pero sobre todo, saber ajustarlo correctamente en el día a día para mantener una buena sujeción. De lo contrario, el efecto puede ser contraproducente y provocar la aparición de diversas patologías como dolores de espalda o de hombros, migrañas, desviaciones o curvaturas posturales, problemas en los pies, malas digestiones, dolor menstrual, irritaciones en la piel, hongos bajo el pecho, aparición de bultos. Y la lista continúa...

Salud postural

Tu sujetador no sólo sostiene, también manda en tu postura y en tu digestión, mucho más de lo que quizás puedas imaginar.

Una postura encorvada puede provocar dolores cervicales y lumbares, y generar tensiones musculares en el resto del cuerpo. Además, comprime los órganos abdominales porque les acorta su espacio vital, provocando problemas digestivos y afectando tu bienestar general.

Un sujetador bien ajustado distribuye el peso del pecho, alivia la tensión en los hombros, favorece una espalda recta y mantiene libre el abdomen.

Pero para que funcione, el sujetador debe estar bien colocado y sobre todo bien ajustado, si no, puede generar el efecto contrario.

Sujetador reductor? No, no existe!

Es la verdad: no existe el sujetador reductor. Ningún sujetador puede hacer que el pecho desaparezca.

Lo que se vende como “reductor” no reduce nada: simplemente aplasta y desplaza el pecho hacia las axilas, deformándolo y, aún peor, pudiendo provocar problemas de salud.

Y además, el efecto visual es exactamente el contrario al que se busca. Al aplastar el pecho, el torso parece más voluminoso, no más estilizado, en comparación con un sujetador que mantenga la forma natural del pecho.

Lo que de verdad funciona es un sujetador adecuado a tu pecho y a tu forma, que lo coloque en su sitio, distribuya el volumen y equilibre el peso para que tu cuerpo sufra menos.

Es decir, un sujetador que cuide de ti.

Las tallas de sujetador

La talla de un sujetador se compone de un número y una letra. La 90, por ejemplo, no es una talla. Ni la 95, ni la 100. Eso es sólo media talla. Una talla sería la 90H, o la 100F o la 95i, por ejemplo. 

El número se refiere al contorno, que es nuestra estructura corporal, y la letra se refiere a la copa, es decir, al volumen de pecho. Por lo que tu talla adecuada es la combinación correcta de contorno y copa, es decir, de contorno y volumen.

La variedad de tallas es muy extensa. Los contornos van desde el 75 hasta el 130, y las copas desde la B hasta la R.

Pero la letra no es igual en todas las tallas, ya que no todos los pechos del mismo tamaño usan la misma letra de copa, va a depender de la medida del contorno. Es decir, dos mujeres con el mismo volumen de pecho pero de diferente ancho de espalda, van a llevar una talla muy distinta, tanto en el número como en la letra. Además, no todos los sujetadores tallan igual, por lo que la talla que necesitemos varía en función del patrón, el modelo, el tejido o el color. 

La única manera de dar con ella es sabiendo colocar correctamente el sujetador y saber dónde y cómo tiene que ir colocada cada una de sus partes y por qué.

Si tu cuerpo cambia, tu sujetador también

El paso del tiempo, los cambios hormonales o los medicamentos pueden modificar la forma y/o el tamaño de tu pecho. Pero también cambia tu estructura corporal con las variaciones de peso, con la edad o con el estilo de vida.

El sujetador es una segunda piel y tiene que ir perfectamente ajustado a tu forma corporal y mamaria. Y si eso cambia, tu sujetador también tiene que hacerlo y cambiar la talla, el patrón, o las dos cosas!

Porque si el sujetador (tu segunda piel) no cambia contigo, no va a adaptarse a tu nueva morfología y ya no te va a sujetar, lo que significa que ya no te va a dar la salud y el bienestar que te estaba dando.

No, el aro no es malo

Seguramente alguna vez el médico te ha dicho que no pongas sujetadores con aro, pero te ha dicho por qué? Seguramente no.

El problema no es que el aro sea malo, lo que lógicamente pensáis cuando os dicen eso. El aro es muy muy bueno, tiene una función maravillosa dentro del sujetador. Pero si no es de la forma y tamaño adecuados es perjudicial, como cualquier otra cosa que te pongas que no sea adecuada a tu cuerpo.

Por ejemplo, un zapato. Si no es el adecuado porque es pequeño para tu pie o porque no es de la horma adecuada puede deformar tu pie y causarte lesiones. Y la solución, evidentemente, no es dejar de ponerte zapatos porque los necesitas para proteger el pie.

 Igualmente, si un aro no es el adecuado, va a deformar la mama, dañar los ganglios y puede crear una patología. Y la solución, como con los zapatos, tampoco es dejar de ponerlo, si no poner el adecuado porque es necesario para ayudar a que la sangre circule hacia la mama y además, moldearla. 

El ajuste perfecto

Hay 4 partes del sostén que con su comportamiento te dicen si llevas el ajuste correcto. Pero ojo! Porque esto puede suceder aun llevando la talla correcta, por lo que saber gestionar cada una de ellas es primordial para mantener el ajuste:

  1. LA COPA: si se separa de tu pecho o si se te hace doble pecho, no llevas el ajuste correcto.
  2. LOS TIRANTES: si se te caen o si se te clavan en los hombros, no llevas el ajuste correcto.
  3. EL ARO: si te hace daño entre las mamas, debajo de ellas o en la axila, no llevas el ajuste correcto.
  4. EL CONTORNO: si la banda del sujetador se te sube por la espalda o por si el contrario se cae y te aprieta en el estómago, no llevas el ajuste correcto.

Dormir con sujetador?

Aunque hay excepciones en algunos casos concretos, como norma general no, cuando duermes y estás acostada no necesitas sujeción y dormir con sujetador no aporta ningún tipo beneficio a la salud. Al igual que no duermes con zapatos ni con la ropa que te pones para salir de casa porque al estar acostada te oprime y te molesta, pues lo mismo sucede con el sujetador.

Mientras dormimos, el cuerpo y la piel se recuperan del ajetreo que le damos durante el día y se oxigenan, por lo que debemos dejarlos libres, sin ataduras, sin presiones de ningún tipo.

Al contrario de muchos bulos que circulan por ahí, dormir con sujetador no aporta firmeza al pecho, no evita la flacidez ni la aparición de arrugas en el escote ni evita ningún tipo de dolor al dormir.

En definitiva, no se trata de otra cosa más que de no dañar nuestro cuerpo mientras descansamos y de estar lo más cómoda posible, ya que esa sensación es la que va a determinar un descanso nocturno de calidad.

Es normal que deje marcas?

La respuesta es sí. Es más, tiene que dejarlas.
El sujetador es como un cinturón cuya función es sujetar el pecho. Y para sujetarlo tiene que ir bien anclado y por consiguiente, deja marcas por el sitio por el que va sujetando.

Pero esa marca tiene que dejarla TODA IGUAL alrededor del tronco JUSTO DEBAJO DEL PECHO, en su nacimiento, no en el estómago. Y esto es muy importante porque sólo un dedito más abajo del nacimiento del pecho está ya el estómago y ahí ya somos más anchas, por lo que si el sujetador va encima de él, notarás que aprieta demasiado, que te ahoga y que te hace mucho daño.

Pero si va bien anclado en su sitio, no daña ningún órgano del cuerpo y te libera de toda esa presión, al tiempo que cumple con innumerables funciones beneficiosas para tu salud y, consecuentemente, también estéticas.

Sujetador y deporte

Sé que muchas usais los sujetadores más viejos que tenéis para hacer deporte. Grave error.

Es sumamente importante mantener tu pecho bien sujeto durante la práctica de deporte para prevenir lesiones que en muchos casos serán irreparables. Para ello debes utilizar una prenda de sujeción adecuada a tu estructura corporal y a la intensidad de la actividad que practiques.

Uno de los daños más frecuentes es la rotura de los Ligamentos de Cooper. Son unos hilitos que sostienen el pecho y cuya rotura no tiene solución y provoca muchísimo dolor.

Los sujetadores viejos, que te queden grandes o pequeños o que estén deformados, han completado ya su ciclo de vida. Olvídate de ellos si no quieres perjudicar tu pecho y tu salud.

El sujetador maternal

Durante el gestación y la lactancia es importantísimo llevar el pecho bien sujeto por dos motivos fundamentales:

  1. La mama está cambiando su estado y necesita más sujeción.
  2. Para evitar que le caiga el peso del pecho al bebé.

Junto con la barriga, el pecho es una de las partes del cuerpo que mayores cambios experimenta y que más sufre, tanto durante la gestación como después del parto. Si no le das el soporte que necesita, la glándula mamaria puede inflamarse y derivar en patologías importantes.

Al aumentar el tamaño de la barriga también necesitas separar el pecho de la misma para liberarla y liberar también al bebé del peso del pecho. 

Durante el posparto es fundamental hacer revisiones periódicas para observar los cambios que el pecho vuelve a sufrir, al igual que al principio del embarazo, e ir adaptando el sujetador a los cambios que vayas teniendo hasta que se estabilice.

Cómo lavar el sujetador

Existe una creencia muy expandida y generalizada de que la mejor forma de lavar el sujetador es a mano. Es un error muy grande. Es la forma de lavado con la que más se deterioran, tanto las licras, como la forma del sujetador.

Con ese gesto de escurrir y frotar, los tejidos se deterioran y los aros acaban por salirse muy pronto, además de los productos utilizados, casi siempre jabones para prendas delicadas. Este tipo de productos queman literalmente las licras porque son muy fuertes ya que están pensados para acabar con la suciedad sin esfuerzo.

Así, que lo mejor para cuidar el sujetador es meterlo en la lavadora. Con los corchetes cerrados y dentro de una bolsa de lavado.

No se moverán los reguladores de los tirantes, el sujetador mantendrá su forma, la licra conservará su elasticidad y no se saldrán los aros.

Salud femenina desde el primer ajuste

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